González Viaña, sobre Indiana Jones


Por Eduardo González Viaña (blog Correo de Salem):

"Según su última película, Indiana Jones aprendió a hablar el quechua entre los hombres de Pancho Villa. Eso es extraordinario porque el quechua es el idioma nativo del Perú y, que se sepa, el Tahuantinsuyo nunca se extendió hasta México.


De acuerdo con la ardorosa sabiduría de los responsables de Indiana, las líneas de Nazca se encuentran en Cusco, las pirámides mayas se alzan en los Andes y la música más extendida en el Perú es la ranchera del norte de México. Por fin, el cadáver del conquistador Alonso de Orellana se encuentra en las ruinas de Nazca donde fue momificado quince siglos antes de que naciera.


La película ha causado algún malestar en los países alcanzados por sus imprecisiones. Sin embargo, hay otro filme –un documental- que vemos a diario en la TV y que contiene errores u horrores geográficos, históricos, gramaticales e incluso lógicos aún más rotundos que los de Indiana Jones."

Charly García, el documental

Simplemente un cachito de toda la monumental historia de este maravilloso Quijote contemporáneo.
Adelante: 3, 2, 1...










Charly García, demoliendo hoteles, actualización

Y bueno, Charly es GRANDE de grandes, ...y si deseaba redecorar ese hotelucho, bienvenido... Aguante el manicomio una vez más, Ch.



Demoliendo Hoteles:


El temible comando "Black Water" de G.W.Bush

La información en la parte 03, de los audios del programa radial de César Hildebrandt:

Descarga el programa de hoy

Cortesía, blog: Aldíaconhildebrantd

Across the Universe, para el amigo y profesor universitario

...porque de algún modo, todos estaremos algún día a través del universo.

Hasta luego, profesor...



Las palabras fluyen como lluvia,

dentro de una taza de papel/..

se deslizan al pasar, se desvanecen

a través del universo.

Charcos de tristeza, olas de felicidad pasan por mi mente,

dominándome y acariciándome.

Jai guru deva a om

Nada va a cambiar mi mundo

Nada va a cambiar mi mundo

Nada va a cambiar mi mundo...Nada va a cambiar mi mundo

Imágenes de luz vacilante que bailan

frente a mí como un millón de ojos/...

me llaman y me llaman a través del universo.

Pensamientos serpenteantes

como un viento inquieto dentro de un buzón

se tambalean ciegamente mientras recorren su camino

a través del universo.

Sonidos de risas, sombras de la tierra

vienen a mi mente, incitándome e invitándome.

Infinito e inmortal amor que brilla a mi alrededor

como un millón de soles

que me llaman y me llaman

a través del universo

(Across the Universe)

Spinetta, redescubriendo la herida de luz

En estos días en los que escribo más que nunca, y más que nunca corrijo, y más que nunca deshecho todo lo que creo, estoy redescubriendo al sideral de Spinetta.
Acá una muestra:

/... ya me estoy volviendo canción, /barro tal vez.../
(Barro tal vez)


Polvos Azules, por Jaime Bedoya

Marco Sifuentes nos recomienda, con gran tino, esta crónica del genial Jaime Bedoya:


"Polvos azules, el mercado de Lima donde todo es posible"

Jaime Bedoya
Lima, Perú

Lima, paraíso de mujeres, purgatorio de solteros, infierno de casados. La tradicional frase limeña caía a pelo en el Jirón Santa allá por el año 1570. En esa calle, a una cuadra de la Plaza de Armas y con vista al río Rímac, quedaba la curtiembre de don Gaspar de los Reyes. Este buen hombre había descubierto una secreta forma de teñir la piel de cabra en azul. Por dicho portento tecnológico, tal como consta en sesión del Cabildo de Lima de 1573, se le confirió la exclusividad del teñido añil por tres años. Es en esos tres años es que se activa la malicia apócrifa. Dícese que su mujer, de buen andar y mejor grupa, tenía por costumbre discurrir entre los cueros en horas que la elegancia tildaría de inapropiada. Los empleados de don Gaspar, expertos en amansar el más tenso cuero, difícilmente habrían podido resistirse a demostrar su profesionalismo ante un requerimiento de la esposa del jefe. Lo que explica que a ella se le viera abandonar la curtiembre con notorias huellas azules cubriéndole las más privadas regiones anatómicas. Gaspar de los Reyes ganó mucho dinero en esos tres años. Su mujer, experiencia. Y el jirón Santa un nuevo nombre: Polvos Azules.
El pérfido nombre persistió a lo largo de siglos, hasta llegadas las postrimerías del XXI, los ochentas. Entonces, lo que había sido calenturienta curtiembre, malecón fluvial e irrepetible arquitectura colonial, habíase transformado en plana y concreta Playa de Estacionamiento Polvos azules. El Rímac seguía ahí, aunque más sucio y más seco. En cambio, el caudal humano signado por el desempleo masivo había crecido hasta la inundación. Las calles del centro de Lima sufrían cada día una oleada cíclica de apropiación ilícita. Temprano en las mañanas, marcando con una tiza un cuadrado primarioso, gente que se ganaba la vida en la calle establecía imaginariamente lo que vendría a fungir, para todo efecto, de puesto de trabajo real. Eran los llamados vendedores ambulantes que, paradójicamente, trabajaban inmóviles. Vendían desde cortauñas chinos a perros bastardos con las orejas untadas de Terokal para ocultar su falta de linaje. En 1981 el alcalde Orrego dictó el Decreto de Alcaldía 110. En él, dentro del plan de recuperación del Centro de Lima, se derivaba a todo vendedor ambulante a pasar de las calles a la Playa de Estacionamiento Polvos Azules. La Municipalidad de Lima censó entonces a 3.200 vendedores ambulantes. Entre ellos estaba José Álamo Camones, de 16 años, vendiendo medias panty, cassettes y calzado para damas y caballeros de buen gusto y menesteroso presupuesto.
Aquel centro comercial de descarte y sin raigambr fue un éxito. Una clientela popular encontraba ahí a su alcance lo que en otras tiendas era solo un lejano vitrinazo. De las tres bes, contaba con las últimas: bonito y barato. A veces solo con la última... Además, Polvos se empezó a convertir en un lugar donde por obra de una organizada casualidad, la víctima de un robo podía encontrar, aún tibio, el producto hurtado apenas horas antes. Como en cualquier civilizado país del tercer mundo, el agraviado volvía a comprar su propiedad casi con agradecimiento. Pero la dicha, si no es breve, es sospechosa. En 1983 la UNESCO declaró a Lima Patrimonio Histórico de la Humanidad. La buena noticia era mala para José Álamo y 3.199 ambulantes más. Ni un solo vendedor podía seguir en el centro histórico, ni siquiera en un estacionamiento. Cotejando copiosa caja fuerte bajo el colchón, la primera reacción de los pudientes comerciantes ajenos al pago de impuestos fue "compremos Polvos". "No está en venta", respondió la Municipalidad. "Techemos el río Rímac", fue otra propuesta. "Ni hablar", dijo el Municipio, con la guardia de asalto por delante. Desesperadamente, los ambulantes se organizaron en búsqueda de un lugar donde mudarse, motivados además por un sospechoso incendio en el Campo Ferial. En 1997, tras 16 años de ocupación ilegal, casi 1.500 vendedores ambulantes que quedaban se mudaron a lo que consideraban la mejor opción. Una Antigua fábrica textil que ahora era un abandonado edificio de Sider Perú, a la vera de la Vía Expresa, a pocas cuadras del hotel Sheraton y del Museo de Arte de Lima. Pagaron entre todos US$ 5 millones por 16.000 m2 propios. La compra luego saldría torcida y hasta la fecha arrastran litigios penales y civiles por malas jugadas de los vendedores. Pero fue un triunfo dejar el centro de Lima con un festivo pasacalle, llevándose consigo sus mercancías y el ganado nombre. Polvos azules se mudaba al distrito de La Victoria, el distrito con más swing de Lima.
(La Crónica completa, vía Terra.com)

"Volando alto", por César Hildebrandt




Por César Hildebrandt:

Como estamos saliendo de la pobreza con la bota de siete suelas que Nicolás de Bari Hermoza Ríos le prestó al almirante Giampietri, y como vamos al galope hacia el primer mundo, y dado que las olimpiadas del 2020 no se nos escapan, entonces la oficial Agencia Andina de Noticias nos anunció el día de ayer que los peruanos ya pueden visitar el espacio por el módico precio de 580 mil soles por asiento (unos doscientos mil dólares).
La primicia fue dada originalmente en un programa noticioso de Canal 7, la televisión estatal, de modo que a este columnista no le cabe duda de que el doctor Alan García ha intervenido directamente en el asunto de su difusión. Así de ecuménico y optimista anda el grande y querido líder de esta Corea neocon que es el Perú.
De hecho, la directora de la agencia de viajes que vende esos cosmoboletos, la señorita Rosario Flórez, dijo que este tipo de turismo estaba sólo reservado para la gente rica del primer mundo pero que ahora servicio tan exquisito puede aterrizar en el Perú “porque somos vistos con muy buenos ojos por la comunidad internacional gracias a nuestro crecimiento sostenido”.
Gracias al liderazgo precisamente estelar del doctor García y al rumbo de ese copiloto de la NASA que se hace llamar Luis Carranza, decolamos de la pista de algún cono y nos dirigimos en rumbo turbo al limbo donde todos comen con corbata y nacen herederos y mueren asistidos. O sea, el primer mundo. Es cierto que en el camino tenemos que solucionar algunos problemas menores –detalles, se diría– pero el rumbo fijado es el correcto y eso está probado porque lo dice Bush, que tanto ha hecho por la economía de su país (me refiero a Irak), y lo dice PPK, que tanto ha hecho por la economía de su país (es decir, Estados Unidos), y lo confirma la UPC, la IPC, la RPP y hasta la Unifé.
¿Quiénes están en contra de esta navegación? ¿Acaso que más del 65% de peruanos desapruebe al gobierno significa algo? ¿Qué pasaría si hiciéramos de la democracia un régimen en el que las mayorías prevalecieran?
A la primera pregunta es muy fácil responder: están en contra de la capitanía colombina del doctor García sólo los desadaptados y los deprimidos, los locutores de Radio San Borja de las 9 de la mañana y los aguafiestas que no tienen ni el TV a colores.
¿Que el 65% de peruanos se opone? ¿Pero no es cierto que esa misma mayoría de peruanos rechazó a Bolívar hace dos siglos y a Billinghurst hace casi uno? Y entonces vamos a la tercera interrogante: si las mayorías prevalecieran, ¿acaso no habría ganado Haya de la Torre las elecciones de 1962, las que, en efecto, ganó y que por eso mismo tuvieron que ser abolidas y repetidas bajo control un año más tarde? Si la democracia fuese el gobierno de las mayorías, Ollanta Humala sería ahora presidente de la República. Y esa tragedia cívico-patriótica, ¿adónde nos habría conducido? ¡Al golpe de Estado de la Confiep y la inversión chilena! Es decir, si hubiésemos respetado la democracia como sistema de mayorías, ya no tendríamos democracia. Como no hicimos eso, podemos conservar la democracia que jamás podremos tolerar a plenitud. Si la democracia fuese el engendro populista que el centro-izquierda imagina, ¿la televisión podría estar en manos de Baruch Ivcher, la radio en las zarpas del fascista Zavala, la gran prensa en poder de quienes compraron Canal 4 con un préstamo avalado por Alan García? ¿Es que no lo entienden, papanatas?
Pero volviendo a lo nuestro, que es un tema tan dominical. Si usted es uno de esos millones de peruanos que aparecen con cara de orgasmo en el programa de la Chichi y tiene un sencillo de doscientos mil dólares que le sobren, no se compre un Audi con vibradores ni un vibrador con GPS. Cómprese un boleto donde Rosario Flórez, que tiene la franquicia de “Virgin Galactic”. Al final de los breves trámites, que incluyen un examen médico, se sentará en uno de los seis asientos del transbordador civil “White Knight 2”, cuyas ventanas panorámicas le permitirán una vista astronáutica del planeta Tierra. El vuelo durará dos horas pero la experiencia será para toda la vida. Y desde el espacio extremo quizás vea a la poderosa “Enterprise” del doctor García batiendo marcas de velocidad. El señor Spock está a su lado. Las Olimpiadas 2020 son nuestras.