Los HOMBRES son de Marte, las MUJERES también

Tomado de la página: http://biocab.org/Panspermia_esp.html

INTRODUCCIÓN

La hipótesis original de la panspermia, propuesta por S. A. Arrhenius, suponía que la vida en la Tierra se originó gracias a la contribución cósmica de seres vivientes provenientes de algún punto del Universo. La hipótesis científica emitida por los exobiólogos no habla acerca de microorganismos que vagan en meteoritos a través del espacio profundo, avanzando a la Tierra para colonizarla, sino de substancias químicas complejas que se habían formado desde los orígenes del universo, las cuales alcanzaron la Tierra en un momento determinado. La nueva hipótesis surgió cuando algunos investigadores encontraron moléculas orgánicas (aminoácidos entre ellos) en meteoritos provenientes del espacio profundo. Entonces, algunos investigadores dudaron de si la producción abiótica de monómeros orgánicos en la Tierra era absolutamente básica para el origen de la vida. Quizás algunas materias orgánicas provenientes de otros lugares del universo habían arribado a la Tierra primitiva.
¿Qué tan posible es la hipótesis original? Sería casi imposible en las primeras fases de formación de la Tierra, pues ciertas condiciones hubieran inhibido la consolidación o la estabilidad de las moléculas orgánicas complejas, por ejemplo las altas temperaturas. No olvidemos el trabajo de la selección natural que actúa en ambas, las substancias químicas y los organismos. A medida que la Tierra comenzó a enfriarse, las probabilidades se ampliaron, pero la contribución cósmica de materias comenzó a disminuir también. Así ocurrió hasta que las condiciones en la Tierra fueron ventajosas para que pudieran realizarse las reacciones químicas que engendrarían a las moléculas prebióticas, el suministro de materias orgánicas complejas disminuyó tan substancialmente que era imposible que jugaran un papel importante o vital en la síntesis de las moléculas prebióticas. Gracias a la atenuación de la lluvia de meteoritos y polvo cósmico caliente, la vida pudo originarse y establecerse en la Tierra. Pero actualmente algo aconteció en la humanidad que cambió todo el sistema de pensamiento, hasta la invención de una idea acerca de células vivientes extraterrestres que "cabalgan" en meteoritos para habitar en nuestro planeta, ésto es, la hipótesis moderna de la panspermia.
Veamos su sistema de pensamiento: Principalmente, ellos no han llevado a cabo ninguna observación posible de algún fenómeno relacionado con su hipótesis. Aún el método más sencillo de pensamiento nos exige la observación de acontecimientos naturales reales. Ésto sugiere que los defensores de la Panspermia ganaron acceso centrándose en un supuesto. Esto no es válido en ciencias. Si ellos comienzan por una línea de falso razonamiento, entonces el resto del procedimiento estará equivocado. Segundo, ellos carecen de un problema válido: ¿Cuál es el problema original? ¡No existe! Esto no es cosa de risa; la comunidad científica ha hecho espacio a una elucubración sólo porque llena los vacíos de nuestras fantasías infantiles. Tercero, ellos no pueden hacer un ensayo, simplemente porque la materia para realizarlo no existe. Si no hay experimentación, no habrá comprobación, ni validación de la hipótesis. Mi conclusión es que la panspermia no es una indagación científica. Cuarto, si descubrimos vida en otros lugares del Cosmos, el descubrimiento no demostraría que la vida en la Tierra provino de allí. Piense que si ésto fuera posible, la deducción podría invertirse, esto es, que la vida en ese otro planeta podría haber llegado allí desde la Tierra. ¿Sabía Usted que si encontramos vida en Marte, o en otro de los demás cuerpos cósmicos visitados por nuestras naves espaciales, nosotros no estaríamos seguros de si sería vida nativa de ese planeta, o si sería vida terrestre transportada por nuestras propias naves espaciales? Bien, ésto sería nuestro principal problema a resolver, ¿cómo la ve desde ahí?
Por los que no tienen voz, una luz.
Por Alan Luna

Por los que no tienen voz, una luz. Por los que toman el bus para escapar de su sombra. Por los que ya no sienten nada. Por los que un día supieron que no eran ellos. Por los que vieron a alguien dar su último suspiro. Por los que sienten que el mar les queda pequeño. Por los que la ausencia les es una constante. Por los que tienen las manos rotas, y a la vez intactas. Por los que en la guerra perdieron su memoria, y su amor en una rama. Por los que ya gastaron su último centavo y apenas inicia el mes. Por los que le deben al casero, y su hijo está enfermo. Por los que están obligados a pensar. Por las ballenas azules que ven morir a sus crías, acuchilladas. Por las especies de gorilas que no serán más que un catálogo de extinción. Por los aullidos que el lobo da para llamar a sus tristezas. Por los que trabajan veinticinco horas al día. Por los esperan lo que nunca vendrá, y aún así siguen esperando. Por los no actúan cuando el mundo es un teatro horrible. Por los que dan a luz bajo una vela. Por los que se marchan cuando el baile recien empezaba. Por los que protejen a las crías de tortuga, y las devuelven al agua. Por los músicos que le dan sus latidos a la calle. Por los gallinazos sin pluma. Por los que teniendo ojos prefieren la ceguera de la locura. Por los que ya no están, por los están llegando. Por los que dan sus primeros pasos, y descubren que el mundo no es tan hancho ni tan ajeno. Por los que regresan a la raíz. Por los abrigan la esperanza de tener esperanzas. Por los que sueñan con la responsabilidad del azar. Por los que saben que todo ha quedado atrás. Por los que ya saben besar. Por los que se sorprenden con una bombilla eléctrica, o con un encendedor. Por los que estamos acá, siempre acá, una luz. Una inmensa luz, de lado a lado. Una luz que recuerde de qué están hechas las sonrisas.


Sin Palabras

Fotografía. Cajamarca - Localidad de Jesús

Foto: " Al lado"

Autor: James Urbina
La Política en el Perú, extraño presentimiento del espejo roto
Por Ybrahim Luna

Hubo un tiempo en el que se podían cambiar las cosas, amparándose en los hombres más lúcidos de la Región Latinoamérica. Un tiempo llamado historia, hechos de innumerables tomos de certeza y convicciones. Hubo razones, un día, para creer que el Perú avanzaría gracias a aquellos que por mérito humano ejercitaban el intelecto de la forma más decente.
Vaya que la utopía se desbarrancó en un mañana de profundos cambios o simples evoluciones. Y toda clase de anfibios y domadores coparon las praderas de la dirigencia social. En una mañana de largos siglos y revueltas décadas se hizo el cambio con un pase de mago tísico. El cuento de hadas que nunca alzó vuelo cayó abatido con sus alas rotas de burocracia. Babel se hizo carne. Y los hombres, que antes debatían con el debido respeto a la inteligencia y a la sintaxis fueron reemplazados por los que luego ladraron o, en el mejor de los casos, debatieron en sus sillones con esos precarios juegos de laptop, esperando la llamada de su conciencia partidaria a través del celular, u hostigando a periodistas dignos.
La primavera la edificaron los buenos hombres que creyeron que la política era una posibilidad de cambiar y cambiarse así mismo. De estirar el brazo bueno y devolver la red. De los que te miraban a los ojos porque no tenían otra forma de mirar. De los que te ayudaban sin convocar antes a una conferencia de prensa. De los que recordaban tu nombre sin recurrir a la agenda. Esa fue nuestra Inmensa primavera que para otros países hubiese sido un otoño a medias. Y es que en nuestro país nunca hubo un pico conquistado. Tan sólo aproximaciones caseras. La raza de políticos intelectuales empezó a ser cazada, marginada, agobiada por la tele, deshilachada por la mediocridad, cansada en sus ojeras por el peso de la indiferencia globalizada. De pronto dejo de surtir agua el caño, y se atoraron los sumideros. La calidad empezó a oler a polvo y la inteligencia, a prehistoria. Fue la perfecta excusa para llenar las tribunas de sedientos espectadores del resentimiento.
Una especie nueva de políticos, o una que estaba escondida como mamíferos después del cretácico, emergió poco a poco. Esto ya no era un mérito, sino un puesto. Una vacante para elites huachafas y clubes que se reservaban el derecho de admisión. De repente la voluntad popular creyó ver a sus mismos, quizá por razones étnicas o cercanías de abajo hacia arriba, pero no los vio por su infinita lejanía popular. Y cuando los eligió para arreglar “todos” sus problemas, no recibió respuesta que no fuera una escrita y por mensajero ajeno, que generalmente decía: nada.
Los elegidos ya no necesitaron justificar su propia existencia, mucho menos sus proyectos, o sus omisiones que fueron las más. Eso era para los feligreses de la honestidad. Los nuevos edificaron su religión de exculpaciones, y cada vez fue más grotesca su fe en el poder sin ajuste de cuentas. La política se volvió hereditaria, casi como un rey bueno que heredaba su país a su hijo corrupto. En las aldeas los hacendados, analfabetos de humanidad, eran los únicos capaces de comprar votos, en las ciudades, los profesionales que escondían algunos esqueletos en el armario, de ganarlos; y en la capital, los señores que nunca se ensuciaron los zapatos, de poseerlos. Pero, entre todos ellos, y de vez en cuando, se alza una voz, cuya garganta y pulmones son aún honorables.

CRÍTICA LITERARIA "PROFESIONAL", MIS POLAINAS

Por Alan Luna

Qué estancada debe estar la ambulancia literaria en nuestro país para que un grupito se asuma como el Priorato de Sión de la crítica entendida. Tanto bla bla bla disparado desde las jaurías y desde las torres más decentes, para terminar entendiendo que el principal y único crítico es el que gasta su platita para comprar su libro original o pirata. Ya sea catedrático o analfabeto de la sensibilidad. El problema es la publicación de dicha opinión en medios de influencia, y bueno por eso sólo deberán responder los dueños de dichos medios que contratan a esos "críticos" literarios. Después de todo a quién le importan las críticas del grupito que toda la vida se comporta como un filtro, básicamente, de sus más cercanas amistades.




César Hildebrandt, escritor

Por Alan Luna

A estas extrañas alturas creo que nadie podrá negar la vena literaria de Hildebrandt, y bueno más que una vena, un sistema vascular completo. Un sistema que va de la mano con la decencia y la justicia, elementos cada vez más difícil de hallar en los escritores jóvenes. Alguien habló del accidente que resultó la primera y única novela de Hildebrandt. La verdad no he podido leerla aún, pero con lo autocrítico que resulta ser César, no dudo que se halla autoflagelado en demasía y públicamente. Desearía leer esa novela y sacar mis propias conclusiones. Teniendo en cuenta que Hildebrandt fue un de los ganadores o menciones honrrosas del cuento de las 1000 palabras de CARETAS, cuento que también he buscado en diferente medios sin mayor suerte.

La columna de Hildebrandt es una columna literaria, tanto como lo fue o es Piedra de Toque la de Vargas Llosa. Pero la pregunta es si se animará César a publicar una nueva novela. Imagino, y espero no equivocarme, que César debe tener escondido algún borrador azul por ahí entre sus papeles de honestidad y denuncia. Sería un evento memorable una nueva novela de Hildebrandt, y más ahora que está "felizmente" divorciado de la televisión. Si alguien sabe en qué lugar de la red se puede hallar la novela o el cuento de César, hágamelo saber. Gracias



ARJONA, cliché de lo supervalorado
Por Alan Luna

¿Puede existir un artista más cursi y demagogo que Arjona? Lo dudo. ¿Puede alguien ser más valorado innecesariamente? Claro, Arjona. Veamos. Qué hace Arjona dentro de la música latina; pues incrementar la estigmatización de lo huachafo sin remedio. Arjona sabe jugar al filósofo. Claro filósofo para una corte de tuertos, que creen que la paradoja y los clichés literarios son meritorios de la trascendencia. Arjona abusa, casi hasta lo delictivo, de la paradoja sentimental utilizando el mismo método desde hace 20 años. Sus canciones son bandas sonoras para telenovelas rosadazas. El cree ser un trovador, y quizá lo fue con "Jesús es vervo y no sustantivo", pero luego se convirtió en un "ejecutivo" más del cliché latino. Osea que los músicos latinos sólo deben ser torpes y cursis, apolíticos, creer que se vive en un paraíso florido, establecer sus parámetros de acuerdo a lo que dicta la disquera y el manager, a lo que te dicta la radio más romántica del barrio. Arjona, no lo podemos negar, tiene lo suyo, pero la excesiva difusión resulta casi ofensiva teniendo en cuenta que hay tantos buenos músicos que esperan una oportunidad. Incluso músicos románticos, que no son necesariamente mis preferidos, pero que respeto, y que merecen una oportunidad en este monopolio de los mismos cantantes de toda la vida, y de aves pasajeras de la industria más plástica.