Después de esto (o ahorita nomás), la demanda de cuyes, o hamster gigantes en EE.UU., crecerá enormemente. Pobres roedores. Me los imagino apretados con los disfraces que les confeccionen los obesos y granulosos niños gringos.
Y bueno, se acabó el año y ni siquiera tuvo la sensatez de ser circular y terminar en fin de semana, sino en un dudoso y agorero miércoles. Digamos, como que el quiebre no es el indicado. Pero igual, ahí se va…
Lo que me gusta de un nuevo año es esa sensación de pintura fresca, que va desde la misma cifra, -como en este caso- dos, cero, cero, nueve, hasta la idea de que todos envejecemos por igual, y que no hay retroceso en esa inmensa mole de calcio, muebles, ruedas y abrazos que es la vida. Todos avanzamos en el mismo trompo que hace rato ya perdió la pita. Pero, a suerte de caer en el snobismo más capitalino, no se puede estar exento de cierta esperanza porque las cosas sean diferentes, ya ni siquiera mejores, sino que fluyan, que el estancamiento de todo gire sus gruesos engranajes hacia algún lado para airear el ventanal que siempre da a la pared.
El Perú tiene un Perú que imaginar, un Perú que indemnizar, un Perú que rescatar, si es que desea curarse a sí mismo. Si la brecha se amplía, eso de las islas ya no solo será un eufemismo. Se desgajará la tierra en diferentes igualdades. Pero, regresando a lo del año nuevo, y si solo nos quedan tres años –como dice mi amigo Sixto Paz-, debería cambiar algo, al menos el contorno de nuestra sombra. Y no estoy hablando de un mundo ideal, para nada, pero al menos sí, de uno con más sentido común. El sentido común es la capacidad de que a cualquier ser humano le gusten Los Simpson, según la RAE.
Ojalá que este año los espejos retrovisores sirven como enormes alerones para ir un poco más lento por la pista –sí, más lento, todavía-. Un animal muerto, tapizado en la brea. Calor. Plásticos en los arbustos secos, gallinazos falsos. Más piedras y piedras. Desierto seguido de cerros. Un perro ladra. Se cae la revista. Colores. Asfixia. Verdes, grises. Óxidos. Eucaliptos y niebla que quema. Frío. Carraspeo de garganta. Señoras que conversan con la ventana. Insectos. Una película mala. Vendedores. Una empanada, chicha morada, agüita. Eso fue al inicio, creo. Un muñeco que se quema: antorcha, ícono, símbolo de la mala suerte de ser un muñeco de aserrín en fin de año.
No entienden que jamás podrán competir con los grandes estudios de esa manera. A los gringos por qué habría de interesarles más de lo mismo, siendo ellos los creadores.
Sería genial que creen un "producto" más auténtico, y así atraigan las miradas y el verdadero interés de quien busca identificarse...
Y como buscando al Delfín me encontré con el otro Delfín, lo pongo acá solo para recordar. De lujo. Ja-ja
Obama, no sólo tendrá que afrontar los temas sobre el retiro de las tropas de Iraq, el desbloqueo económico a Cuba, o la Crisis Financiera Mundial, sino también, lo de Israel acechando sobre la Franja de Gaza. ¿Lo tendrá en la agenda inmediata?
César Hildebrandt, escribe hoy:
"Hay 21 niños entre los cientos de muertos palestinos caídos por la ofensiva de estirpe nazi que el estado de Israel, creado para reivindicar a las víctimas del nazismo, ha decidido perpetrar en contra de Hamas. Veintiún niños muertos y 235 niños heridos. Son los daños colaterales de esto que la prensa internacional llama “guerra”.
Pero es una “guerra” donde un bando tiene aviones F-16 y F-18, helicópteros Apache, misilística teleguiada, tanques de última generación, satélites rastreadores (aun de noche), interceptación electrónica y, por último, si llega el momento, un arsenal clandestino de bombas atómicas de uranio y de plutonio; una guerra donde el otro bando tiene viejas armas ligeras, cohetes artesanales que han causado una baja israelí en su “última ofensiva”, piedras, hondas, gritos, multitudes, rabias, y mucha carne de cañón, muchos niños que interrumpir con una bomba lanzada por computadora.
Porque de niños interrumpidos y guerras asimétricas está llena la historia de los palestinos, víctimas de un genocidio rapaz y lento que los pretende aniquilar como nación. Un genocidio que el mundo permite porque el lobby sionista lo ha comprado casi todo y porque los sionistas nazis que hoy gobiernan Israel piensan que el Holocausto les da derecho a todo y les otorga, además, un monopolio del martirio que el pueblo palestino no puede atreverse a disputar."
"Los muertos y heridos yacían esparcidos por el suelo después de que los ataques israelíes destruyeran más de 30 instalaciones de seguridad, incluyendo dos donde Hamás estaba celebrando ceremonias de graduación de nuevos reclutas.
Un hombre gravemente herido recitaba silenciosamente versos del Corán. Hamás calificó el asalto de “matanza”.
La respuesta palestina no se hizo esperar. Decenas de cohetes fueron lanzados el sábado desde la Franja de Gaza contra Israel, afirmó la radio del grupo islamista. Uno de estos cohetes mató a una civil israelí en Netivot y dejó cuatro heridos más en una casa de esta localidad del sur de Israel.Israel dijo que los ataques iban dirigidos contra “infraestructuras terroristas” tras días de lanzamientos de cohetes desde Gaza contra el sur de Israel."
"Frente a los requerimientos de jóvenes escritores de cómo se escribe una novela ganadora de un premio, el escritor Oswaldo Reynoso ha escrito el A, B, C de un útil procedimiento.
1.- Aprenda de memoria las modernas técnicas aprobadas por los jurados de los premios convocados por las transnacionales del libro.
2.- Lea en volandas un resumen del Informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.
3.- Escoja el testimonio más crudo de los años de la guerra popular.
4.- Haga un sondeo sobre las preferencias de los lectores encadenados al mercado de consumo de novelistas de pasajera diversión.
5.- De acuerdo a los resultados del sondeo, usted puede escoger novelas de carácter policial, romanticonas, de autoayuda, de aventuras, etc., etc., etc.
6.- Lea las páginas culturales de los periódicos y revistas para informarse de las convocatorias a concursos.
7.- Tase con cuidado el monto del premio, la promoción, las giras por ferias, y la posibilidad de que su novela sea llevada al cine.
Elija la mejor olla e inicie la cocción de la novela. Cuanto más rápido sea la cocción mejor, y deje de concurrir a discotecas, bares, a hostales de toda opción sexual y social, su novela ya estará lista para enviarla a un concurso. Se recomienda entrar en contacto directo o indirecto con los miembros del jurado para asegurarse el premio."