Padre Marco Arana se retira de la carrera presidencial para el 2011

Una pena. Pero veremos cómo están los horizontes sociales para el 2016. 

A estas alturas, es obvio que el nuevo presidente del Perú es Alejandro Toledo, claro, nuevamente como MAL MENOR.

A continuación, la nota Vía La República.pe

"Marco Arana, líder de la primera de estas dos fuerzas politicas, anunció en CPN que su organización no apoyará a ningún candidato a la presidencia ni al Congreso, pues tienen en mira dedicar un tiempo a organizar bien sus estructuras y recolectar firmas que les permitan ser designados "Partido Político".
Sobre la decisión de Fuerza Social, de anular el acuerdo con MNI, Arana Zegarra, opinó que todo esto se debe a "una falta de democracia en los partidos", por lo que se mostró extrañado por la decisión de anular una alianza, apoyados solo en una carta enviada por Susana Villarán.
"Siempre estuve en contra de los caudillismos", finalizó".

Padre Marco Arana mencionado en los Wikileaks

Parece que el embajador Michael McKinley solo leía el Diario Correo:






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El nuevo tema de Fito Páez: "La Puta Diabla"

Mis amigos de la Izquierda


No son muchos pero son. Los hay de diversos espectros. ideológicos Tienen muchas cosas en común y casi nada los hace cambiar de parecer.

Son buena gente, no lo duden. Saben hacerse querer y respetar por los demás, serían incapaces de clavarte un puñal por la espalda, y es que están más preocupados por las cosas que ellos consideran vitales, como el manifiesto cubano-venezonalo, para unos, y “la situación real de las bases del partido”, para otros. No parecen muy divertidos los viernes por la noche, ni los sábados por la noche, ni los domingos por la mañana. Parecen animarse más con sus reuniones partidarias, a puerta cerrada, sobre la conformación de infinitos comités de acción social. Para muestra, el comité de defensa y propaganda de la zona noreste de la Región, conformado por la nutrida cantidad de 2 o 3 integrantes, el comité de elecciones y rendición de cuentas del proceso electoral, el comité de asuntos culturales para leer todo lo que Fidel haya escrito en su vida, el comité de bienvenida para los “compañeros” que llegan de otras provincias, el comité para escuchar a Martina Portocarrero, etc.

Les tengo mucho aprecio porque son buenas personas. Los miro, incluso, como a ingenuos inofensivos, a veces como a loquitos evangelistas, pero sobre todo como amigos. Leen mucho y tiene vocación de servicio. Ayudan sin pedir algo a cambio, luego adoctrinan a sus cercanos aunque éstos se mueran de sueño, no tienen mucha suerte con las chicas, no saben bailar lo que se dice bailar, y algunos hasta ni saben tocar balón Siempre llevan la misma ropa ya que consideran que la moda es una alienación, y prefieren gastar su dinero en libros sobre “La situación del partido en Latinoamérica”. Todo lo explican con una interpretación marxista, con los ensayos de José Carlos Mariátegui, con la lucha de clases y con la dizque “inteligencia” de Chávez para responderle al imperialismo yanqui. La mayoría ha hallado en la eterna dirigencia universitaria su mejor trinchera política.

Pero siguen siendo mis amigos, porque la amistad se trata de eso: amistad, y no de confluencias ideológicas. A estas alturas he decidido ya no rebatir sus manifiestos cubanos o venezolanos, ¿para qué?, nadie va a cambiar por un par de horas de conversación, muchos menos ellos.

Algunos me prestan libros, otros me muestran sus cursis poemas; otros, interminables recortes de periódicos de opiniones de la “derecha neoliberal” y de los intelectuales de izquierda mostrándote el camino hacia la verdad.

Dicen que la izquierda está en la cima latinoamericana y que la derecha, con la crisis financiera, está en sus últimos estertores, y comentan con entusiasmo, en cada elección, que ahora sí el pueblo despertó y que ya se cansó del stablishment,  que ya no habrá lugar para la derecha. Asumen, por ejemplo, que las victorias de Villarán en Lima, y de Gregorio Santos en Cajamarca, son las victorias de la izquierda. Y que nuevamente la única opción de cambio es Humala. Por lo que me da miedo imaginar que harían si realmente llegan a la presidencia.

Aunque cuando de defender sus ideas antes ajenos se trata se pueden volver unas fieras con las venas de las sienes latientes a todo pulso.

Claro, hay honrosas excepciones en chicos inteligentes que realmente representan una izquierda progresista, claro que son los menos, pero los hay, y los tengo como amigos. También es cierto que no puedo evitar defenderlos ante los mononeuronales de la derecha y tinterillos del libre mercado.

Recuerdo cuando vinieron con la novedad de que, según inteligencia de la embajada cubana en Lima, Susana Villarán era una “agente encubierta de la CIA”. Hasta el Padre Marco Arana para ellos es un caviar encubierto. Bueno, qué puedo decir. Nuestras discusiones, a veces acaloradas, han demorado horas sin llegar a ninguna coincidencia aceptable. Desde entonces, valoro más su amistad por ser personas íntegras en su vida cotidiana, por tener a veces más cojones que nosotros que paramos frente a una pantalla de PC todo el día. Y si en algo coincidimos, a parte de estar con los bolsillos vacíos, es que la derecha de este país es un cáncer que jamás dejará que haya una igualdad real entre peruanos.

Por lo demás, ahora preferimos (prefieren al menos conmigo) hablar de literatura, música y mujeres, y hasta en eso hay tremendas polémicas.

A veces creo que son incapaces de reconocer que la derecha peruana, podrida y rapaz, con sus nostálgicos de Fujimori, Pinochet y Franco, ya ganaron todos los terrenos de este país.

Oro de Cajamarca, por Antonio Zapata

Hace tiempo que no me animaba a postear/(rebotar) un artículo completo, pero éste del historiador Antonio Zapata sobre la verdad del oro en Cajamarca es demasiado bueno como para dejarlo pasar. Sorprende su capacidad de análisis y la habilidad que tiene para identificar nuestra realidad de manera objetiva y desapasionada. 
Por Antonio Zapata (Vía La República)
"La minera Yanacocha se constituyó en 1992 y actualmente lleva casi 20 años explotando el mayor yacimiento de oro de Sudamérica. Situada a pocos kilómetros de Cajamarca, el volumen y antigüedad de sus operaciones define un caso emblemático del modelo de desarrollo impulsado por la gran minería. Aunque la profunda y creciente desigualdad, evidente a simple vista, impide que Cajamarca se desarrolle como capital regional en expansión sostenida.
Además, la situación política es muy compleja. Si bien el poder económico se concentra en la empresa minera y la elite local casi no cuenta, el poder político, por el contrario, ha sido ganado por un grupo de izquierda, el MAS, conducido por Gregorio Santos. Se trata de un líder campesino, comunero y rondero, partidario de la zonificación a escala regional, definiendo zonas donde la minería quede excluida, dejando campo libre a la agricultura y ganadería, tradicionalmente poderosas en la región. 
El problema comenzó cuando Yanacocha definió su operación como un enclave. Las necesidades de la empresa se compran en Lima, el comercio y la producción local casi no proveen insumos para su operación. Frente a uno pasan camiones cargados de todo, conduciendo desde maquinaria sofisticada hasta agua potable para el consumo del personal. Yanacocha es una cápsula perfecta, aislada del mercado local.
Por otro lado, tampoco ha creado ningún eslabonamiento productivo. Siendo la mayor mina de metal precioso en Sudamérica, se podría imaginar que la región se hubiera transformado en la joyería del oro por excelencia. Pero, no hay siquiera una artesanía significativa ni una marca “Cajamarca”. Yanacocha no ha capacitado artesanos ni ha generado una línea de crédito para impulsar operaciones. Nada. En Cajamarca el oro no se siente. Pudiendo ser la capital de la joyería peruana más refinada, no evidencia siquiera intención de conectar la mina con la producción local.
La misma relación negativa se presenta con el desarrollo agropecuario. Yanacocha no ha favorecido la aparición de proyectos innovadores ni impulsado la quesería artesanal, que se encuentra en fuerte expansión gracias a nuevos mercados. Por el contrario, las operaciones de la mina constituyen un fuerte estrés para la naturaleza y el medioambiente. Incluso, sus trabajadores laboran tres semanas seguidas y luego descansan 12 días en sus casas. El personal no necesariamente es local, sino que algunos viven en Lima, temporalmente alojados en campamentos concebidos como hotel. Así, hasta la mano de obra es parcialmente foránea.
En suma, la mina deja poco para la región. Ni compra ni vende localmente, tampoco apoya la agricultura y la ganadería, que efectivamente ofrecen empleo a la población. Su principal contribución es vía ingresos, pero disminuida, porque parte de su población laboral, tanto gerentes como trabajadores, viven saltando entre la región y sus verdaderos lugares de residencia.
Casi lo único que Cajamarca retiene es el impuesto bajo forma de canon. Esa estructura tributaria inclina el poder hacia la empresa, que impone su voluntad sobre una elite local muy disminuida. Pero, el triunfo del MAS redefine la situación y pone el acento sobre los actores políticos, que estarán sometidos a fuerte tensión en el futuro inmediato.
Para el nuevo presidente regional el desafío será cómo lograr un consenso, que extienda el beneficio de la minería a la economía regional en su conjunto. El reto de la empresa será cómo dialogar sin atropellar. Debido a la trascendencia de esta problemática, las decisiones que adopten los actores cajamarquinos tendrán impacto nacional. Ahí se juega el futuro del país minero que somos. ¿Qué dirán los candidatos presidenciales?"