TEXTOS Y PRE-TEXTOS 02

Corregía mientras manejaba
Se puso a subrayar las frases que no le gustaban con un resaltador amarillo. Se dio cuenta de que casi nada valía. De un texto considerable rescató página y media. ¡Página y media! en veinticuatro horas de encierro en la habitación.
No había forma de que le saliese algo interesante ese día, ni el siguiente, ni el siguiente. No tenía la conexión necesaria.
Qué es esa patraña de los horarios. A quién le puede servir eso de obligarse a llenar hojas A4 en el Word 2003. Eso para atletas que tienen que desquitar beca. A uno no le va a llegar un recibo por debajo de la mesa conminándolo. Y es que a nadie le importa que alguien esté tipeando a las tres de la mañana. Qué cucufatería intelectual es eso de querer cambiar el Mundo. El que escribe bien, escribe; el que no, ni modo, a vivir del algodón de azúcar endulzado en casa.
Por eso, ya dejó de intentar sacarle brillo a esos parrafitos. Ahora ha aprendido a manejar auto. Empezó con un tico, y ahora va en camioneta. Es negociante, en eso le va bien. Trae y lleva -lleva y trae- productos de primera necesidad a las provincias de este departamento. Tiene más plata que cualquiera. Es buena gente y redacta genial cuando de crónicas sindicales se trata. Con su asociación de choferes ya han ganado un par de luchas. Han logrado que se respeten sus derechos. Claro, siempre él a la cabeza, todo amable e inteligente. Un gran tipo.

Chabuca Granda, el Rey y los españoles, por González Viaña

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Por Eduardo González Viaña

Cuando residía en Madrid, a finales de los años setenta, me encontré con Chabuca Granda, la famosa cantautora peruana, que había llegado allí en visita privada y hasta ese momento había logrado esquivar a los periodistas a pesar de alojarse en un hotel de la plaza España.
Eran aquellos los tiempos de la transición a la democracia, una transición en la que pocos creían y a la que nadie llamaba así porque, anclados en el pasado, tan sólo podíamos concebir como única alternativa española un imposible retorno a la República o un franquismo con corona, películas francesas, dirigentes más jóvenes y recatados bikinis en Marbella.
Los más pesimistas no le daban un año de vida al naciente no sé qué español, y se pensaba que cualquier día de esos algún generalote se decidiría a «poner la cosas en orden». En el viejo orden, por supuesto. Además, en la propia plaza España, junto a la estatua del Quijote, había presenciado yo una gigantesca manifestación fascista en la cual la gente comenzaba ya a protestar por los atisbos democratizantes del joven Rey y algunas voces emergidas del pasado coreaban: «Abajo los librepensadores!», «Juan Carlos al paredón, por comunista y por masón».
Y, sin embargo, Chabuca pensaba de otra manera: «Ni siquiera los españoles saben lo que les espera» -me dijo-, «pero ahora se viene el cambio más grande que haya conocido esta tierra desde el tiempo en que fue invadida por los árabes».
No se lo creí, pero quería creérselo porque siempre me acercó a Chabuca un tipo de amor filial que también profeso por España. Y además tenía que creérselo porque los poetas -y ella lo era- hablan en nombre de la historia, o más bien la historia habla a través de ellos.
«La razón son los propios españoles, hijito, y además el Rey que les ha tocado. Los españoles parecen muy broncos y tratan a todo el mundo de "este tío" y "esta tía", pero lo hacen para que nadie se dé cuenta de que son dulces y generosos y para que tampoco se sepa que el tiempo los ha convertido en una nación muy sofisticada».
«¿Y el Rey?», pregunté. «No te olvides que, en pleno siglo XX, Franco les ha impuesto un Rey para que no lo olviden. El Rey es parte de su testamento maldito». «El Rey es un muchacho modesto», me dijo Chabuca acerca de Juan Carlos I, quien todavía no terminaba de llegar a los cuarenta. «Y para muestra, fíjate en el palacio que ha escogido. El palacio de la Zarzuela, hijito. Ese es un palacio de clase media».
«Además» -agregó-, «cuando era chico lo creían mudo y tonto como se debe suponer a un Borbón después de haber sufrido un Fernando VII. Pero este chico es un hombre con autoridad y gran inteligencia».
De entonces para acá ha pasado el tiempo y mucha agua ha corrido bajo los puentes. Nuestra famosa cantante y compositora falleció algunos años después y fue enterrada en el convento de los Descalzos de Lima, pero la profecía española se está cumpliendo. Recordé sus palabras, al inicio de los ochenta, cuando un sargento parecido a Charles Chaplin, pero sin su talento, irrumpió en las Cortes, secuestró allí a los senadores del reino y exigió un Gobierno más fuerte. En vez de idiota inocente o de cacaceno solitario, Tejero era en realidad parte de un complot destinado a suprimir la naciente democracia, y por eso, como estaba calculado, a una hora del inicio de la asonada, los jefes de las regiones militares llamaron por teléfono al Monarca para informarle de que, en vista de que los socialistas podían llegar al poder a través del voto popular, ellos habían tomado el control de España, iban a cerrar el Congreso y habían decidido convertirlo en el jefe de una autocracia similar a la de su predecesor.
Cualquiera habría dicho que Juan Carlos les iba a pedir tiempo para pensarlo. La experiencia de su cuñado Constantino, el rey de Grecia depuesto por los generales, podría haberlo hecho más prudente, pero no fue así. Con la sola autoridad de su carácter, llamó uno por uno a los generales y les ordenó que depusieran las armas y que se entregaran para ser juzgados. Y así ocurrió, tal vez porque España es un país en el que lo insólito suele formar parte de lo cotidiano, o tal vez porque nada le parece ni resulta imposible a un español que está armado de una fe, de cualquier fe.
Lo recuerdo ahora porque acabo de regresar de la Península y compruebo in situ que, pese a los agoreros del tiempo de la transición, la democracia está hoy firmemente instalada, la geografía está atada de nuevo a Europa, las cuentas se calculan en euros y en pesetas, las soluciones autoritarias son un esperpento inadmisible, la gente «liga» por correo electrónico, el tren AVE llega a Sevilla en dos horas, o sea, que va a 300 por hora, y por fin el teléfono celular rechina en millones de bolsillos e interrumpe la siesta que, a pesar de tanta modernidad, sigue siendo una institución sagrada.
Eso sí, los españoles no han cambiado mucho. La vida en Estados Unidos me hace pensar que todos los países adelantados se componen de ciudades fantasmas sin gente en las calles porque todos van de su casa a su trabajo y de su trabajo a su casa, pero la modernidad, la democracia y los ordenadores no han sido suficientes para transformar de esa manera a los españoles. Interrumpen el trabajo por la mañana para tomar el café. Comen (almuerzan en nuestro castellano) desde las dos hasta más de las cuatro. Hay por lo menos una docena de bares en cada calle (cuadra) y la gente se queda allí hasta la medianoche. Además, según las estadísticas, viven más que todo el resto de los europeos (¡y qué vida!).
Algunos gringos inocentones me preguntan en la Universidad si el castellano de España es mejor que el de los americanos (me refiero a nosotros), y suelo responderles, con Borges, que no sé si hablan mejor o peor, pero, eso sí, hablan más fuerte. En Madrid tuve que agregar volumen a mi tono de voz cuando Manolo o Paco, el nombre usual de los camareros, me preguntaban que si les estaba pidiendo ternera, pescadilla o bacalao, y en realidad lo que yo deseaba era un vaso de Colacao.
España ha cambiado como lo previó Chabuca, pero los españoles siguen siendo los mismos, y eso es una fiesta para quienes, desde el otro lado del mar, nos hemos pasado la vida amando y desamando a la madre de nuestra lengua y de nuestras sangres aventureras, aquellos que aprendimos a conocerla con Quevedo, Santa Teresa, Unamuno, Lorca, Hernández, Vallejo y Neruda -y también con Agustín Lara y de Chabuca Granda-, y de todas esas maneras la entendimos como una manera de ser sobre la tierra y como un rasgo especial de la condición humana.

TEXTOS Y PRE-TEXTOS 01

CIUDAD bajo el agua
Con la lluvia, el aburrimiento se hace contemplación, y contemplación hace un giro gradual para regresar al aburrimiento. Llueve incluso debajo de las suelas y debajo de la lengua. Llueve al mediodía y en la madrugada. Pero, llueve generalmente cuando vas a salir, aburrido de tanto aburrimiento, cuando tienes una reunión más o menos importante, cuando necesitas que no llueva – por favor- porque necesitas caminar por toda la ciudad averiguando direcciones. Llueve sobre un pedazo del país y se exprime para completar el ciclo hidrográfico. Pero de alguna manera la lluvia es una identidad. Acá llueve cuando en otras ciudades empieza el verano. Es como contradecir, como rebelarse al sistema: expresar la diferencia en centímetros cúbicos.
Acá es igual, así de simple. Mientras en otros lugares las vacaciones coinciden con el sol, acá lo hacen con el agua. Y claro, acá no hay playa, al menos no hasta el 2012. Acá solo hay playas de estacionamiento, y algunos ríos urbanos debido al mal drenaje de las calles centrales. La lluvia se lleva la basura, bien, pero luego la atasca en los sumideros y pequeñas y naturales piletas de agua sucia se levantan en la esquina. Y sin embargo la mayoría concuerda que la lluvia es la más propicia para abrigar el sueño profundo. Quizá sea por ese sonido arrullador, o porque un vaho cálido con olor a tierra mojada sube hasta la nariz. Sea como fuere…ha empezado a llover otra vez, y no puedo secar mi ropa hace tres días.

(Cajamarca, 12 de enero)

Cajamarca en fotos 02, desde arriba


Fotos Ybrahim Luna

Accidente en Cajamarca (Chota) 30 muertos

La lamentable noticia vía El Comercio:

"Unas 30 personas murieron y otras 20 quedaron heridas esta madrugada tras caerse en un abismo de aproximadamente 250 metros en la zona de la Granja, a diez minutos de Querocoto, provincia de Chota (Cajamarca), según informó RPP Noticias.

El jefe de la Policía de Carreteras de Huambo informó a la emisora radial que hasta el momento son 30 los fallecidos, entre los que se encuentran seis niños.

La autoridad policial comentó que por la ubicación del abismo resulta difícil el rescate de los cuerpos aunque indicó que con apoyo de los lugareños se trasladó a los heridos al Centro de Salud de Querocoto."

Cajamarca en fotos, empezaron las lluvias




Fotos: Ybrahim Luna

Magaly Medina regresó a la TV

No vi el programa, pero de hecho la prensa y youtube harían su trabajo, así que los dejo con lo que dicen algunos diarios:

"Soy un ser humano como cualquiera de ustedes que tiene emociones. Con decirles que hasta hora no me sale el llanto. Después de salir de la cárcel no he podido llorar. Hoy (ayer) he estado con mi psiquiatra y tampoco he podido llorar. Es como si mi corazón se hubiera congelado y no he podido descongelarlo", acotó después de presentar, al inicio de su programa, los videos que se emitieron cuando fue condenada y luego enviada a prisión.


"No me siento capaz de dar la cara todos los días en la televisión, no soy un cajero automático como dicen por ahí. Primero es mi salud, física y mental. Quiero que mi público entienda que necesito recuperarme y sentirme bien conmigo misma. No tengo ganas de reírme", dijo." (El Popular)

"La ley es clara y la señora (Magaly Medina) tiene que cumplir las reglas de conducta de su condena de dos años suspendida, entre ellas, la de rectificarse públicamente en este caso, sostuvo el magistrado.

Del mismo modo, Vega echó por la borda los argumentos del abogado de la pelirroja animadora, Cesar Nakazaki, quien señalaba que su defendida, por el momento, no tenía que disculparse con el jugador hasta que su caso no sea resuelto en última instancia por la Corte Suprema." (Ojo)







La tercera temporada de Alejo y Valentina

Cuando uno creía que ya no había esperanza de verlos juntos, me entero de que la tecera temporada ya salió por MTV hace un par de meses. Bueno, aunque tarde, acá va uno de los capítulos nuevos, "Un safari recajetilla". Dale, viteh...